El interés por el concepto de felicidad no es reciente. Desde un punto de vista filosófico, Platón o Aristóteles ya se preguntaban qué es ser feliz, analizando las distintas formas a través de las cuales el ser humano podía alcanzar dicho estado.
En el ámbito laboral ha surgido un mayor interés por el lado positivo de la vida organizacional, prestándose más atención a fenómenos como el engagement, el bienestar o la satisfacción laboral. El trabajo contribuye de manera sustancial a mejorar el nivel de bienestar de las personas; además, el bienestar de los trabajadores es un elemento esencial para lograr el éxito organizacional.
Tener un estado de bienestar en el trabajo se relaciona con una mayor creatividad laboral, con un mayor número de conductas prosociales con los compañeros y los clientes, y menores tasas de conductas contraproductivas.
Los empleados menos felices son más sensibles a las amenazas, y se encuentran más predispuestos a adoptar posturas defensivas y pesimistas. Por el contrario, los empleados felices son más sensibles a las oportunidades, más confiados y con una actitud más cooperativa con sus compañeros. Además, las emociones positivas como la felicidad, facilitan la adquisición y desarrollo de nuevas habilidades que preparan a los individuos para retos futuros.


