El día mundial de la Salud Mental, celebrado el 10 de Octubre, se ha centrado en la prevención del suicidio.
Cada año, cerca de 800 000 personas fallecen por esta causa, y otras muchas intentan suicidarse. Cada suicidio es una tragedia que afecta a una familia, a una comunidad o a todo un país y que tiene consecuencias duraderas en las personas cercanas a la víctima. El suicidio no respeta edades y es la segunda causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años.
La adolescencia puede ser muy intensa y estar replea de oportunidades y libertades recién descubiertas. Pero también puede estar marcada por las preocupaciones por los exámenes, los primeros amores, y la presión de los compañeros o de las modas. Para algunos adolescentes la carga puede llegar a ser tan pesada que ponen fin a sus vidas. El suicidio nunca es la respuesta. Siempre hay esperanza.