En los últimos años, la incidencia de casos de acoso escolar o bullying en los centros educativos españoles ha aumentado considerablemente, adquiriendo un cariz alarmante. Si bien no se conocen con precisión las tasas reales, el Ministerio de Educación estima que afecta a 4 de cada 100 estudiantes.
Pese a que el acoso en el ámbito escolar no es una cuestión de reciente aparición, hasta hace muy poco tiempo se adoptaba una actitud pasiva hacia el mismo, considerándolo «cosas de niños» o «sucesos aislados sin importancia».
Sin embargo, la experiencia y la infinidad de casos que han ido saliendo a la luz, han mostrado que este problema no sólo afecta dramáticamente al éxito académico y social de los estudiantes, sino que también, lamentablemente, puede conllevar consecuencias aún más trágicas, como es el suicidio de algunas de las víctimas que lo sufren, un resultado fatal cuya frecuencia se ha incrementado notablemente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de suicidios a nivel mundial alcanza, anualmente, la cifra aproximada de 600 mil adolescentes, de la cual, al menos la mitad de los casos, guardarían relación con una situación de acoso escolar.
Conforme a los datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), nuestro país, concretamente, ocuparía el cuarto lugar en el ranking por incidentes de acoso escolar, por detrás de Reino Unido, Rusia e Irlanda.
¿Qué es el acoso escolar? Se trata de una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno/a con otro/a, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la la que difícilmente puede escapar por sus propios medios. Un alumno/a se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno/a o varios de ellos. En este contexto, se identifican tres tipos de protagonistas: el agresor, la víctima y los espectadores.
Con relación a los tipos y manifestaciones de acoso escolar, entre los más habituales cabe citar el acoso físico, las burlas o insultos, la exclusión social, el hostigamiento sexual entre compañeros y la discriminación por motivo de raza, etnia, religión, discapacidad u orientación sexual e identidad de género.
Las víctimas de acoso escolar pueden sufrir problemas de adaptación, soledad, ansiedad generalizada y social, baja autoestima, altos niveles de síntomas psicosomáticos y problemas de depresión en la edad adulta.
¿Sufriste acoso escolar durante la infancia y/o adolescencia, teniendo problemas de depresión de adulto? Contáctanos y te ayudaremos.




