Un elefante de un circo actuaba en la pista exhibiendo su peso, su tamaño y su fuerza descomunal. Sin embargo, la mayor parte del día el elefante estaba atado a una cadena que unía una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
La estaca era muy pequeña y estaba clavada apenas unos centímetros en el suelo. Estaba muy claro que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo no tendría ninguna dificultad en arrancar la estaca y quedar libre. Sin embargo, no lo intentaba porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era pequeño.
Pregunte a su cuidador por qué el elefante seguía atado a la estaca, y no se soltaba. Me contestó: “el elefante no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era pequeño. Cuando era pequeño si intentó liberarse, pero entonces no tenía suficiente fuerza y no pudo conseguirlo. Ahora, aunque sí podría, ni siquiera lo intenta porque él cree que no puede. Pero, claro, si un día lo intentara comprobaría que, si puede, y entonces sería difícil volver a sujetarlo”

