Duelo – definición y fases

La muerte de una persona querida es una de las vivencias más dolorosas por las que pasa el ser humano a lo largo de su vida. En algún momento puede parecer que el dolor es insoportable, dependiendo del grado de cercanía y afecto que se tuviera con la persona fallecida. Sin embargo, es necesario saber que la elaboración del duelo es un proceso necesario y sano para continuar con el proceso vital.

El duelo es una reacción psicológica natural en el ser humano. Implica el dolor emocional que se siente cuando se ha perdido a una persona querida y en el que hay que ir adaptándose a una nueva realidad. El duelo nos prepara para vivir sin la presencia física de esa persona a la vez que mantiene el vínculo afectivo con ella.

El duelo se ha completado cuando la persona es capaz de recordar al ser querido sin sentir ese dolor tan intenso, guardando un recuerdo entrañable de su vida con esa persona e in- virtiendo de nuevo toda su energía en el presente. El malestar y duración del duelo es distinto para cada persona y depende de muchos factores: de las circunstancias de la muerte, de la intensidad de la unión con el fallecido, etc.

woman-850330_1920

Las fases del duelo son las siguientes:

  • Fase de shock, estupor y negación

Se presenta un estado mental de desconcierto y embotamiento, sintiendo como si las emociones estuvieran anestesiadas o fluctuaran intensamente de un estado a otro. Aparecen sentimientos de irrealidad e incredulidad, conductas automáticas e incapacidad de aceptar la realidad. Sirve para dar tiempo a asumir la información recibida y puede durar horas o incluso algunos días.

  • Fase de rabia o agresividad.

Aparecen enfadados dirigidos hacia la persona a la que se considera responsable de la pérdida o hacia el propio fallecido dependiendo de la causa de la pérdida. Son frecuentes los sentimientos de injusticia y desamparo. A menudo la persona se siente alejada de la realidad con sintomatología ansiosa y somática, con disminución de la capacidad de concentración y memoria.

  • Fase de desorganización o desesperanza.

Se empieza a tomar conciencia de que el ser querido no volverá. El sentimiento de profunda tristeza nos acompaña durante la mayor parte del tiempo y aparecen emociones con mucha facilidad. Es habitual experimentar apatía, tristeza, desinterés o incluso una tendencia a abandonarse y a romper los esquemas de su estilo de vida habitual. En ocasiones aparecen sentimientos de culpa que requieren un proceso de reorganización vital (casa, trabajo, mobiliario, localidad de residencia) o en sus relaciones personales o familiares. Por lo general es mejor dejar estas decisiones para más adelante.

  • Fase de reorganización

Se nota como poco a poco se adoptan nuevos patrones de vida, reestructurando la nueva situación y reorganizando su propia existencia. Es el momento donde el recuerdo del ser querido empieza a transformarse de una emoción dolorosa a una emoción reparadora.

Tagged on:
Consulta de psicologia en Madrid